lunes, 8 de abril de 2013

La Cenicienta

  • Aschenputtel
  • Los hermanos Grimm [Alemania], recopiladores de cuentos populares
  • Primera edición: 1812 (en Kinder- und Hausmärchen)
  • Cuento

Poco después cerró los ojos y espiró. La niña iba todos los días a llorar al sepulcro de su madre y continuó siendo siempre piadosa y buena. Llegó el invierno y la nieve cubrió el sepulcro con su blanco manto, llegó la primavera y el sol doró las flores del campo y el padre de la niña se casó de nuevo. 

Lo bueno de que este sea un cuentito es que yo puedo hacer una reseña considerablemente corta y comenzar mi tarea –que para variar no he hecho. Para empezar, debo aclarar que, según la infalible Wikipedia, este cuento tiene posibles orígenes egipcios o griegos, por lo que su antigüedad es muy variable. (Tampoco es de extrañar, son muchos los que profesan que todas las historias ya han sido escritas y la idea de una niña siendo maltratada por la madrastra no es tan difícil de concebir.) Otro dato es que existen diversas versiones dependiendo del país y la más conocida resulta ser la francesa, escrita por Charles Perrault y llevada a la pantalla grande por Disney, en 1950. Si me inclino por la de los hermanos Grimm es por razones muy mórbidas, y pido disculpas, pero de Francia a Alemania existe un salto tremendo en la trama que son interesantes de ver, y no se diga el salto continental entre estos dos y Disney. Sinceramente nunca he sido muy seguidora del llamado “Disney princesas”, porque de mero principio me parece triste que la compañía haya absorbido, sin más, estos cuentos populares para poder vender generación tras generación. Pero pasando por alto mis razones, pasemos a la Cenicienta tradicional. 

Aunque la idea en diversos países es por mucho la misma, los Grimm llevan en sus líneas un marcado gusto por la sangre y los verdaderos castigos. No obstante, su saña para castigar personajes no termina de compensar sus faltas como escritores. Del cuento de Perrault al de los Grimm no sólo hay extensión de diferencia, sino un claro estilo que hace que el francés destaque. De entrada, Perrault se molesta en incluir la clásica fórmula “había una vez”, lo que lo vuelve más ameno comparado con el inicio del hombre rico con esposa moribunda. Pero esto recalca mi punto, los Grimm no se molestaron en ser amenos al momento de transcribir. La historia de Cenicienta es cruel por donde se vea, nadie quiere una bondadosa madre muerta canjeable por una malvada madrastra viva en tan sólo una primavera, con el bono de dos hermas extra malvadas. No obstante, cuando se dejan de lado las alegorías de envidia, maldad, codicia, y etc, nos quedamos con dos cosas aún más monstruosas: una muchacha abnegada y un padre medio idiota. 
Las buenas en el puchero, 
las malas en el caldero. 

No quiero ser anacrónica con respecto a la chica, de verdad entiendo que la posición de la mujer durante aquellos siglos era apretada como corsé. La idea de escapar y hacer su vida independiente no es viable, su final más obvio sería el de prostituta –y nadie quiere que la muchacha dulce y bondadosa termine sus días vendiendo su cuerpo. Pero el asunto de su padre es tema mucho más grave y deprimente. Para le época es más que claro que un hombre viviendo sólo con su hija no es bien visto de ninguna forma, pero de todas las opciones ¿por qué escoger a la que manda a tu primogénita a limpiar el fogón? Disney nos ahorra odiar a este hombre con el detalle extra de que no aparece en la mayor parte de la película. No recuerdo si muere o sólo desaparece por dos horas y regresa para ver a su pequeña convertida en princesa, pero el caso es que nunca es consciente del maltrato que sufre su propia sangre. Pero los Grimm no lo excluyen, parecen hacerlo cómplice. El buen hombre ve su fortuna siendo devorada por su nueva esposa y adorables retoños, pero continúa gastando en ellas. Cuando le preguntan si tiene alguna otra hija dice que sí, pero que siempre está en la cocina limpiando. Claro, pero si le tiene que encantar limpiar y recoger lentejas del fuego. A todo esto viene una buena lección que ahora nos venden en galletas Marías: sólo las madres pueden dar amor. El ejemplo sigue con el aditamento de que en la tumba de la difunta progenitora crece un árbol que concede deseos. Un lazo maternal puede vencer a la muerte y tejer vestidos cuando son necesarios. Sólo se necesita un dulce y puro corazón, no es raro que este cuento pueda llegar a ser odiado por muchas Cenicientas que no fueron rescatas ni por magias ni por príncipes. 

Los Grimm no se molestan en inventar hadas madrinas y ratones convertidos en corceles, basta con un espíritu protector. Ojo que no sólo es un árbol, también hay dulces aves encargadas de ayudar en la limpieza. No voy a ponerme de quejosa con respecto a esclavizar animales, porque no es el punto. Tampoco es una posición feminista donde veo el personaje del hombre como un machista, sólo es una posición de hija que ve al padre como un inútil. Claro que la historia termina bien en cuanto a matrimonio remunerado y claro que son muchas las que se quejan de esta imagen de damisela llevada en brazos, pero no puedo dar queja del príncipe. La realeza nunca está supuesta a ser una lumbrera y esta no es la excepción. No soy admiradora de esta historia en específico, pero me agrada el final que le otorgan los Grimm. En su categoría, es un clásico del “ojo por ojo”. Me agradan los buenos espíritus vengativos que no se encomiendan a Dios para sacar ojos y me gustan las zapatillas que delatan. Les dejo leer el cuento, tanto de los Grimm como de Perrault, para que decidan que adaptación se asemeja más a sus perspectivas. Un último dato, ya que no viene en el cuento: alguna vez leí de un castigo a la madrastra que incluí zapatillas de hierro ardiendo con las que tenía que bailar hasta la muerte. No viene en esta versión, aunque mi fuente es confiable, pero en alguna parte debe estar. 

Se detuvo, le miró los pies y vio correr la sangre; volvió su caballo, condujo a su casa a la novia fingida y dijo que no era la que había pedido, que se probase el zapato la otra hermana.

Cuentos del dominio público:

5 comentarios:

  1. Sólo puedo decir: :true story:... jajaja... Sin importar que tan triste sea, tienes toda la razón del mundo. Digo, no es que conozca a un señor con una hija a quien descuida por proveer a Brujilda y sus retoñitos, Brujildita y Brujildita Ladradora... (coff coff coff!!!! AY! que tos me está dando! coff coff coff!!! esta edad, caray...) Pero bueno, por lo visto no es nuevo que el padre quiera darle a su hija una "figura materna" y "compañeras de crecimiento" (en otras palabras: estar bien con la sociedad, -como en el cuento- y/o ahorrarse la niñera -coff coff coff... ¡ay! ¿Qué pasa con esta tos, en serio?-) ¿Qué se va a hacer al respecto? Bueno, en el caso de Cenicienta, amiga y hermana, gracias a Dios existe el árbol de los deseos, la zapatilla de cristal y la fortuna de que nadie más en todo el reino calzara del mismo número que ella. Y a las demás Cenicientas, también amigas y hermanas, *sighs* pues sólo espero que tengan abuelos, tíos, primos y/o padrinos (y padres, hasta cierto punto comprensivos); pues es lo más cercano que podremos encontrar a un hada madrina. En fin... me desaparezco con un Bibidi-bobidi-boo porque intentaré hacer la tarea de Nuñez. Muy bien, Angie. :like: (Si quitamos mi drama, sólo venía a decirte que me gustó mucho la reseña ;) )

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  2. Es cierto la chica del cuento vivió en otra época, pero da la casualidad que el mito de "la chica Cenicienta" sigue vivo hasta nuestros días, y son muchas las cenicientas anónimas a lo largo de la historia que en lugar de rebelarse contra un evidente trato injusto siguen esperando a su hada madrina y colorín colorado este cuento no se ha acabado. A ver si alguien lo reescribe y hace que la Cenicienta le pida al árbol de los deseos fuerzas para ser valiente y superar su abnegación, que ya está bien de ser "tan buenas" y tontas. Ah! El padre, por qué no castigar su idiotez? Aunque yo diría que más que idiotez es egoismo e incapacidad de ponerse en el lugar de los demás, y yo creo, que si por pensar esto, a una la tachan de feminista y la echan al caldero, pues que me echen. Por cierto, no viene al cuento, pero a veces a "los príncipes azules" les das un beso y se convierten en rana. Ole ahí Angie! Y como va de cuento tengo que confesarte que esta reseña tuya me ha dejado "encantá".
    esther

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  3. A mí la versión de Perrault me parece más cuestionable que la de los Grimm, y en lo personal siento más agrado por la protagonista de esta última versión, porque al menos, esta es capaz de ir a pedirle cosas a su familia, y cuando la madrastra le da sus condiciones, ella busca la manera, aún cuando esta sea milagrosa, de poder solucionarlo. Y una vez que le niegan su premio, que es ir al baile, ella es la que va hasta la tumba de su madre a pedir ayuda. Es ella la que escoge la hora a la que decide retirarse del baile. Es ella misma la que se calza el zapato en frente del príncipe.
    En cambio, en la versión de Perrault veo una chica callada, sumisa y cínica que no puede menos que resultarme fastidiosa.
    No es por buscar una versión feminista del personaje, sino simplemente buscar un personaje que sea capaz de intentar resolver sus problemas, la razón por la que la segunda chica me parece un mejor ejemplo a los niños.
    Además de que siempre he sentido que Perrault deja muchos cabos sueltos, incongruentes y estúpidos, y que si bien uno puede decir que el mal llamado 'cuento de hadas' suele tener Deus ex Machina, siento que esto no llega a justificar la falta de respuestas a las siguientes preguntas:
    1. ¿Dónde estaba el hada madrina antes del evento del baile? ¿Por qué no aparece ni siquiera antes una referencia a su existencia? Es como si el personaje hubiese sido inventado solo para ese momento, y nada más. No existía en este universo hasta que Cenicienta se atreve a llorar por el baile.
    2. ¿Por qué una zapatilla de cristal? ¿Y cómo es que no se rompe en todo el cuento, pasando de pie a otro?
    3. ¿Por qué la magia de esta hada solamente puede durar hasta medianoche? ¿Y por qué de todas las maravillas que hizo, solamente las zapatillas de cristal son capaces de sobrevivir a esta hora de expiración?
    4. ¿Cómo es posible que de unos zapatos hechos a la medida, uno de ellos sea capaz de deslizarse del pie con tanta facilidad?
    5. ¿Cómo puede ser que en todo el reino solamente existiría una doncella con tal talla de zapato?
    Simplemente siento que no tiene sentido, mientras que la de los Grimm lo tiene mucho más. Siendo que el ayudante milagroso se explica, y no es un hada despampanante salida del aire y ya, sino un árbol en el que está muy claramente proyectado el amor materno. Siendo que le da unos zapatos de oro puro, que, creo, tienen más sentido, siendo que también le da un vestido de oro, y el oro funciona desde siempre como un símbolo de riqueza y realeza. Además, ahí tiene sentido todo lo referente a la talla del zapato, pues el zapato se le suelta por quedar pegado en la artimaña del príncipe. y él, siendo que conoce la casa a la que entró la doncella, solo tiene que hacer la prueba del zapato tres veces.
    Y es en esta escena donde está un detalle más. ¿Por qué Cenicienta no podía quedarse directamente con el príncipe? ¿Por qué huye, y es necesaria toda la escena de la prueba del zapato? Simple, porque era necesario que el príncipe conociera la humilde realidad de Cenicienta, no que solo fuera una princesa en vestido de oro, sino que también viera a la chica maltratada y sucia; sino, creo que es solo querer alargar una trama de forma innecesaria. En la versión de los Grimm, el príncipe está allí, y sabe apreciar la verdadera belleza del personaje por debajo de sus harapos. En cambio, en la de Perrault, son los siervos del príncipe los que van a hacer la prueba mientras él se hecha aires en su palacio, y ni siquiera llega a ver a Cenicienta sucia, pues el hada madrina la transforma de nuevo antes en la esplendida princesa del baile. ¿Cómo puede realmente amar a alguien de quién no conoce su verdadero estado y su verdadera identidad?

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  4. Simplemente pienso que la versión de Perrault es burda y mediocre, y solamente funciona como un mero show de luces por parte de un hada burda e incongruente, mientras que la de los Grimm es una historia que trata sobre la bondad y la piedad siendo merecidamente recompensadas, y la maldad y la vanidad siendo merecidamente castigadas (en lo personal, siempre sentí desconcertante el que las hermanas quedaran impunes por su maldad)

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