miércoles, 7 de septiembre de 2016

After (#1)



 
-Anna Todd [EE.UU.]
-Primera edición: 2013
-Fan-fic/Novela


—Me dejaste que te follara con los dedos. Para mí, eso es una cita.
Ah, el amor. 

He pasado los últimos dos días tratando de decidir cómo abordar este libro. Resumirlo no es nada del otro mundo —una joven de dieciocho años llamada Theresa Young vive su despertar sexual con un chico malo conocido como Hardin Scott (aka Harry Styles)—, pero analizarlo es un trabajo más bien espinoso. Estamos ni más ni menos que ante un fan-fic de One Direction. No, mejor, ¡estamos ante el fan-fic de One Direction del fan-fic de Cincuenta sombras de Gray!, y la única razón por la que After está en la mesa de discusión el día de hoy es porque alguien decidió llevar este cenagal al formato impreso y ponerlo en cada librería del mundo conocido, arruinando así mi semana. Dicho de otro modo, si esto nunca hubiera salido del internet (de Wattpad, para ser específicos), yo no estaría metiendo mi cuchara, pero, con su llegada al papel, el contexto en el que lo leo cambia por completo: su posición como fan-fiction ya no es excusa para que sea tan terrible. No hablamos más de las fantasías sexuales de una mujer de mediana edad siendo compartidas entre un grupo determinado de lectores, fanáticos de una banda pop de dudoso talento, sino que estamos frente a un “fenómeno editorial” que sacude las librerías e invade espacios que podrían ocuparse para algo mucho más valioso.

También hablamos de la llegada al mercado de una historia nociva, dirigida hacia un público joven, en un medio que ha sido idealizado hasta el absurdo: el libro. Ya saben, los libros son ventanas a otros mundos y lugares sagrados donde siempre vamos a aprender algo. Nada de eso es verdad: leer implica una capacidad mucho mayor que pasar los ojos por las palabras y Anna Todd no tiene nada valioso que transmitirnos porque sencillamente no tiene las herramientas para hacerlo. Es una mujer básica, sin ningún tipo de interés real y cuyo pasatiempo favorito (estar ocho horas al día en la computadora) terminó dándole la estabilidad económica con los que muchos solamente pueden soñar. ¿No me creen? Vean las entrevistas que puse al final del artículo y díganme qué clase de sabiduría escondida hay detrás de esto: "Fifty Shades is Fifty Shades, and nothing is ever going to be Fifty Shades”.  Ya sé que lo correcto no es atacar a la persona, (el eterno fantasma de los argumentos ad hominem) sino que debería enfocarme en su “obra”, pero lo cierto es que para entender una es necesario escudriñar la otra. 

Todd se autodeclara fanática pasajera de cualquier cosa que sea tendencia en ese momento, y en este caso tenemos que After es algo así como una reescritura de Cincuenta sombras de Gray, pero estelarizada por Harry Styles (o más bien por el cabello de Harry Styles, porque es la única comparación que se puede hacer además del nombre). Su historia cuenta exactamente lo mismo que ya vimos con E. L. James: una joven virgen e inocente conoce a un hombre agresivo y oscuro que la lleva a un extático despertar sexual. En ambas historias la relación está llena de abuso físico y verbal de él hacia ella, pero la necesidad de más sexo evita que la mujer tome su dignidad y salga por la puerta. Eventualmente sabemos que él tiene espantosos traumas de la infancia y que por eso es horrible e inseguro, pero que el amor de ella logra cambiarlo y volverlo estable. En el caso de After, dada la necesidad de que esto durara otros tres libros, en el último capítulo descubrimos que todo fue una trampa de Harry para quitarle la virginidad a Theresa y ganar una apuesta (¡Toma eso Hollywood!). Pero no se apuren: en el siguiente tomo ellos vuelven a estar juntos después de unos cuantos días de persecución. La viñeta es siempre la misma: discusión-reconciliación-sexo, y se repite ad infinitum sin variaciones. En realidad no hay nada más que contar, todo es acción por la acción misma, sin ningún lugar a la reflexión consciente o espacio para que suceda algo nuevo, son páginas y más páginas de simple pornografía glorificada.

Me coge la mano cuando intento pegarle un manotazo y me la besa. Sonrío y entrelazo los dedos con los suyos, largos y finos. Me inundan los recuerdos: yo tumbada sobre la camiseta mojada mientras Hardin me regalaba mi primer orgasmo.

Podría detener todo aquí y declararlo basura, pero esto ya se hizo muchas veces y creo que por eso ha llegado tan lejos. Cuando surgen libros como éste, a todos nos parece muy divertido tacharlos de idiotas y continuar con nuestras vidas, hasta que descubrimos que se imparten como libros de estudio en las escuelas (como es el caso del El alquimista). [1] La serie de Todd merece nuestra atención por el simple hecho de que ya ha saltado las barreras de la publicación y se ha infiltrado en los escaparates pretendiendo ser algo que no es, fingiendo una profundidad donde no la hay y  ofreciéndose como plataforma segura para iniciarse en el mundo de la lectura. Cuando entras a la librería la ubicas inmediatamente en el estante de “Young Adult”, lo cual es una clasificación bastante vaga que, en teoría, abarca de los 13 a los 18 años, pero que en realidad engatusa a cuanto incauto se le cruce. La contraportada no dice mucho, “Ella es dulce, él es malo, ¿eso que sienten puede ser amor?”, suficiente información para intuir que es un romance cliché cómodo y seguro con el que la niña de la casa puede pasar horas en silencio. Además, tiene mil millones[2] de visitas en la red de Wattpad, ¡mil millones!, ¿qué podría tener de malo? Pues la verdad es que todo, sus personajes, sus temas y su técnica narrativa. Vamos con la lista de quejas:

Si bien el punto central de toda la historia es la relación que existe entre Tessa y Hardin, todo está narrado en primera persona, por lo que la mayor parte de nuestro tiempo se consume enterándonos de lo que le sucede a Tessa y sólo a Tessa.[3] Así, en los dos meses que dura la acción, la virginal (y muy odiosa) joven que nunca ha roto un plato se convierte frente a nuestros ojos en una adultera-alcohólica-ninfómana-empresaria con terribles problemas de autoestima y autocontrol. Claro, el ángulo de la historia no es éste, sino que ella, alejada de su madre y su novio y vertida por completo en los brazos de su amado, es ahora una mujer en completa libertad, pero sus acciones demuestran lo contrario. Tessa entra a la universidad siendo exageradamente controlada: no se maquilla, no bebé, no usa ropa ajustada, no sale hasta tarde, no se atrasa en sus clases y nunca ha tenido otro novio además de una figura de cartón llamada Noah, que es igual de cuadrado que ella. Su nuevo entorno es la excusa perfecta para que todo esto cambie y ella se descubra a sí misma, pues desde el principio queda claro que su conducta anterior no era decisión suya, sino de su madre, quien controla y critica cada aspecto de su vida. Que ocurran cambios drásticos en la vida de cada persona no es sólo normal, sino saludable, especialmente cuando ésta se aleja del régimen de sus padres y comienza a crearse sus propias reglas. No obstante, una parte de los valores aprendidos en casa permanece y sirve como base para la vida. El hecho de que Tessa, a la primera oportunidad, acepte ir a una fiesta en quién sabe dónde con una joven que conoció hace apenas diez minutos y con la que no tiene nada en común nos hace cuestionar su capacidad lógica. Que decida regresar a ese mismo lugar la semana siguiente, después de tener una experiencia horrible, se embriague, se meta en la cama de un sujeto al que supuestamente odia, engañe a su novio de toda la vida y repita la acción más de una vez nos hace cuestionar su cordura.

Insisto, los cambios son normales, pero no a esa velocidad. Todd no tiene la menor noción de lo que es una elipsis y cómo se usa —ya saben, esa cosa que evita que nos enteremos de todo lo que hace el personaje principal y que permite que te saltes días, años, milenios—, así  que como lectores tenemos que ver los acontecimientos de cada segundo en la vida de Tessa desde el momento en que entra a la universidad. Sus nuevos impulsos no son graduales ni espaciados: se presentan desde el minutos 16 en el que ve a Hardin. Por esto, pareciera que nunca desarrolló alguna clase de moral personal en los años que vivió en casa y sólo siguió siempre las normas de su madre. Cuando su madre ya no estuvo, siguió las normas de Hardin y gracias a ellas experimentó algo totalmente diferente, pero nunca se reguló ni decidió por sí misma. Si le pones una vaso en la mano, lo bebé; si la acuestas en una cama, abre las piernas; si le dices “dale la espalda a la mujer que te crió y ven a vivir conmigo”, lo hace. Podríamos excusar esta falta de consciencia diciendo que su madre no tiene ningún valor positivo que heredarle (lo cual es dudoso: después de todo la sacó adelante sola), pero si regresamos a la insistencia de que “ella lee muchos clásicos, leer es su mundo, le encanta leer, libros por siempre” y hasta se metió a estudiar Letras Inglesas por su pasión hacia los libros (el objeto, no su valor), entonces la mujer es abiertamente estúpida, pues no hay forma de que leer a consciencia no tenga algún impacto en la manera en que riges tu vida.[4] Claro, ahí está el detalle: hacerlo a consciencia, con una actitud de enfrentar cada aspecto del texto, no de absorberlo como esponja. 

Al igual que su modelo Anastasia Steele, protagonista de 50 Shades, Tessa es una mujer atrapada en el cliché de “la literata” y al igual que E. L. James, Todd no tiene ni la menor idea de qué es lo que se hace en una carrera de letras. Su personaje quiere trabajar en una editorial, sueña que le “paguen por leer” y más adelante quiere ser escritora, además de que es fanática de “Los Clásicos”: Orgullo y prejuicio, Cumbres borrascosas y Jane Eyre (en estas novelas, los clásicos son los libros viejos que tienen romance y san se acabó). A pesar de que su hábito lector la haga sobresalir de la media adolescente a la que no le gusta leer, lo cierto es que sus comentarios sobre las tres novelas dejan todo que desear, pues absorbe de ellas exactamente lo mismo que esa media que no lee absorbe de la novela de las 8: “Ay, qué romántico”. Curiosamente, su  primer año  de universidad está inundado de estas tres novelas que tanto ama, sin importar que ello no tenga el menor sentido en ningún plan de estudios. Si asumimos por un segundo que “Literatura” (así de vago es el nombre) se refiere a una clase de historia literaria, no es posible que la clase comience viendo siglos XVIII-XIX: en la vida real, o empiezas con lo medieval (incluso anterior) y avanzas poco a poco, o bien empiezas por el siglo XX y retrocedes (para evitar que tus primeros pasos de la carrera incluyan descifrar textos en inglés antiguo), pero no llegas a la mitad a pretender que ahí está todo lo que se necesita saber.[5] La cereza del pastel son las preguntas que hace el supuesto profesor a la clase, pues no importa qué piensen del contexto o la técnica narrativa, aquí lo que importa es si se imaginaban que Darcy y Elizabeth iban a terminar juntos y cómo los hace sentir eso. Háganme el bendito favor. 

Pero la mención de estas tres novelas también tiene intenciones intertextuales de lo más básicas, pues Todd juega a pretender que su romance adolescente es comparable con lo que sucede en la obra de Austen y las Brontë. Sí, bien, los dos se llevan muy mal al principio, ella lo pone celoso con otro y se está quedando loca, felicidades, eres como ellas pero sin el ingenio, la capacidad de observación ni el talento. Para que la historia avance mejor, las fantasías laborales de Tessa se cumplen tres semanas después de iniciar la universidad, pues, con ayuda del apellido Scott, entra a trabajar a una editorial en condición de “internship”, que básicamente es lo que nosotros conocemos como Servicio Social. Todos sabemos que ninguna editorial contrata a un estudiante de primer año para algo tan delicado como la selección de manuscritos, pero es que Tessa es única y diferente. Este escenario deja ver nuevamente que Todd ni pisó una universidad ni se molestó en averiguar cómo funcionan las contrataciones de este tipo, sino que prefirió iniciar una historia de ciencia ficción, pues súbitamente Tessa ya tiene su propia oficina, trabaja de tiempo completo (a pesar de que primero dijo que sólo serían dos días para seguir estudiando), tiene las tardes libres (¿y la escuela?), un montón de ropa nueva y gana 200 dólares a la semana sin estar contratada. Una pausa para que dejemos de reír.

Además de aplastar por completo lo que es una carrera en letras y volverla un sueño porno, también está el detalle de la violencia ejercida dentro de la novela. El ala más furiosa de los críticos de After acusa a Hardin de ser manipulador y ejercer violencia verbal y sexual hacia una joven desprevenida, pero casi nadie habla de la violencia que ejerce ella hacia su novio Noah, pues no sólo lo engaña, sino que le impide continuar con su vida hasta que ya lo ha humillado suficiente. Volviendo a Hardin, la perspectiva unilateral de Tessa nos impide saber mucho de lo que ocurre en la mente del sujeto, pero eventualmente descubrimos su triste y muy absurda historia: que su padre era un alcohólico que los abandonó; que su madre fue violada por soldados frente a él, cuando era sólo un niño, por culpa de su padre; que ahora su padre es el acomodado decano de la universidad, con una mansión y una esposa estereotípica de los años 50, mientras que su madre vive en una choza londinense y se está muriendo de hambre. ¿Otra pausa para reír? La supuesta violación de la madre a manos de los soldados suena a algo que ocurrió a mediados de la Segunda Guerra, y la verdad sólo faltó que Todd agregara un par de bombas amortiguando los gritos de la madre para que todo fuera más dramático. Por otra parte, siendo Inglaterra el país de primer mundo que es, ninguna mujer se muere de hambre cuando su exesposo triunfa en la vida, pues los divorcios aseguran garantías por las ganancias presentes y futuras de éste. Y aún si no las consigue, siempre puede correr a The Sun o algún otro tabloide a denunciar cómo un ex-alcohólico, ahora figura pública, la tiene vertida en la miseria y traumó a su hijo. Pero no, porque si esto fuera así, Hardin sería feliz y no vería en Tessa un juguete sexual durante el día y un osito Teddy durante la noche, pues sólo cuando duerme con ella se van sus horribles pesadillas.

La dinámica de estos dos es más una competencia por ver quién es más molesto que una relación. Sí, él le pide agresivamente que se calle, le tira uno que otro “insulto” como decirle “controladora”, que lo es, o “metiche”, que también lo es, pero todo esto sucede después de que ella ya hizo un millón de preguntas tontas o lo involucró en planes innecesarios. Curiosamente, a ella le ofende mucho que él la calle o finja que no la conoce cuando está con sus amigos, pero no parece importarle que le dé órdenes, critique su aspecto, la jale o la deje encerrada como si fuera canario. Incluso cambia su forma de vestir por él y ve toda la atención que le brinda no como un acoso, sino como una forma de hacerla bella. Todos sus conflictos terminan en alguna compensación sexual de él hacia ella, porque aparentemente en 18 años de vida ella nunca ha pensado siquiera en masturbarse, mucho menos en que la toquen. Lo único en que todo el mundo parece ponerse de acuerdo es en que las escenas sexuales son explicitas y desarrolladas, pero eso no quita que sean francamente ridículas después de un rato. Hardin tiene la extraña costumbre de avisarle a Tessa que “la va hacer sentir increíble” o “se va a venir, oh, nena”, y los orgasmos de los dos están en competencia para entrar al récord Guinness como los más rápidos del mundo, lo cual nos lleva a pensar en problemas de eyaculación precoz. 

[Molly] Lleva una camiseta de tirantes y una falda roja de cuero. Sólo estamos a martes y ya ha hecho el zorrón para toda la semana. Debería reservarse esos modelitos para los fines de semana.

En lo que refiere a otros personajes, el mundo de After ofrece dos clases de personas: los que usan cárdigans color pastel y tienen una relación estable y los que están tatuados y buscan sexo cada noche. Los primeros (grupo A) están representados por Tessa, y tienden a ser lambiscones y mojigatos. En este coro encontramos a su novio, Noah; un amigo periférico, Landon (con el cual es muy unida aunque prácticamente no hablan de nada); su madre y la familia de Hardin, el decano de la universidad y su esposa. En la esquina contraria (grupo B) tenemos a Hardin mismo, quien cuenta con una tienda de camisetas negras en su automóvil para recordarnos que es malo y tiene muchos tatuajes en su tatuada piel con tatuajes (sí, así está escrito), y a su pandilla de amigos, cuyos nombres no recuerdo pero que también tienen mucha ropa negra. Dos mujeres sobresalen de este grupo: Steph y Molly, ambas con el cabello pintado de colores extravagantes y con vestidos (negros) casi inexistentes, alcohólicas y sin restricciones en su vida sexual, lo cual es dramáticamente alarmante. El grupo A y el grupo B pueden parecer antagónicos, pero lo cierto es que comparten la misma fea costumbre de juzgar duramente a los demás por su aspecto y al final del día no sirven para absolutamente nada más que unir a Hardin y Tessa (#Hessa [¿?]). Su función es tan decorativa y poco útil que su presencia se vuelve genérica e intercambiable, y es imposible crearse una impresión personal de ellos, pues sólo aparecen cuando Tessa necesita ser miserable o hacer alguna idiotez. Además, a pesar de ser millenials, ninguno de ellos sabe lo que es Facebook, Twitter o Instagram, nadie recibe llamadas externas y Tessa parece no tener viejos amigos con quienes hablar, como si la universidad fuese un universo hermético, ajeno al mundo exterior y sin conexión a internet. Poco les falta para mandarse un fax. Aunque esto resulta molesto, lo cierto es que no sorprende, pues siendo un fan-fic de baja monta todos capítulos están planteados para que haya un encuentro erótico de cualquier nivel, para lo cual se utilizan todos los recursos que hay a la mano y se ignoran aquellos que podrían complicar la acción. 

Pero incluso estos personajes, tan utilitarios como son, dan razones para reírse, pues sus “historias” no tienen sentido alguno. Tal es el caso de Ken Scott, el padre de Hardin. Como ya se mencionó, el hombre era alcohólico y, según los recuerdos de su traumado hijo, se ponía muy violento. De alguna forma antinatural tengo que creer que reformó su vida a un extremo tal que terminó convertido en el decano de la Universidad de Washington. No es un respetable profesor, ni tampoco un coordinador o administrador bien pagado, no, ¡es el decano! ¿Qué títulos tiene?, ¿qué grado alcanzó?, ¿cómo llegó ahí? No importa, el caso es que triunfó y no se lo merece. Junto a estas hay muchas otras incongruencias y absurdos, tantos que se podría escribir un libro muy cómico al respecto. La novela es ridículamente larga, por lo que da toneladas de material para volverse loco. Su grosor se debe en gran medida a la plataforma que lo vio nacer, pues en Wattpad cuentan las visitas por capítulo, por lo que entre más capítulos tienes más visitas llegan y más popular te vuelves. Algo así como las novelas por fascículo de Dickens, pero sin Dickens, por lo que en lugar de millones de fascinantes descripciones del espacio tenemos millones de discusiones bobas con final feliz. Las defensas que he visto de sus fans, su completa ceguera ante las miles de incoherencias, confirman lo que sabíamos desde un principio: que están ahí por el sexo. 

No hay nada de qué avergonzarse, incluso admitirlo vuelve comprensible que su público se componga de mujeres, porque es eso: es una gran novela pornográfica para mujeres. No erótica: pornográfica. Es el material ideal para que una mujer se masturbe, pues, a diferencia del hombre, ella necesita más herramientas que sólo visualizar la acción en sí. After le ofrece un coqueteo previo, un momento de acción y un escenario del después, lo cual es satisfactorio para los propósitos sexuales de la vida. Es pornografía y como pornografía se le debería tratar. La contraportada debería aceptarlo y no dejar que caiga en manos de cualquiera. No nos hace parte de un romance único, no hay aquí amor ni fines estéticos que se le parezcan: son dos personas fornicando repetidamente. Elevarlo al altar de “la mejor historia de romance” es simplemente hipócrita, porque su único valor es el del morbo sexual. No creo que Anna Todd tenga toda la culpa de esto, ni veo en ella a la reencarnación del mal. Creo que como autora debería responsabilizarse del contenido y admitir que escribió pornografía para una comunidad que gusta de eso, y dejar de pretender que está contando una historia de amor con la que se identifica. Fuera de eso, su historia de éxito, su gloria, su llegada a las estanterías, todo eso no fue obra suya, sino de una compañía que vio en ella la posibilidad de hacer dinero: Wattpad. Fueron ellos quienes la buscaron después de notar las miles de visitas que recibía, y fueron ellos quienes buscaron una casa editorial donde explotar su trabajo. Siendo que pasa ocho horas diarias en la computadora, escribiendo y respondiéndole a sus fans, Todd ya tenía lo más difícil en la bolsa: un público garantizado. El trabajo de Wattpad, Simon & Schuster y próximamente Paramount fue de lo más fácil, porque la noticia ya estaba en boca de todos gracias a los esfuerzos de autopromoción de Todd, la marca registrada de One Direction y el morbo sexoso de siempre.

El problema es, justamente, que su contenido no es lo que promete, y una vez fuera de Wattpad puede llegar a un público más vulnerable. No soy de la idea de que leyendo esto vas a lanzarte en brazos del primer hombre tatuado que se te cruce e iniciar así una vida plagada de violencia doméstica, considero a las personas un poco más inteligentes, pero sí veo como nocivo que After se popularice como opción para “iniciar a leer” y la figura de Todd como un ejemplo de los nuevos autores. Después de esto hay otros cuatro libros, y cuando los terminas, las opciones que te quedan son intentar leer Orgullo y prejuicio y decepcionarte porque no hay desnudos o impresionarte porque es todo muy romántico (dejando de lado todo lo que ofrece el personaje de Elizabeth en su contexto), o bien seguir con la siguiente gran novela de lectura fácil que se te cruce en el camino y pretender que así mejoras como persona. Estos libros fomentan un círculo vicioso donde la chatarra se vuelve lo único aceptable para quien lee, pues te inspiran a no pensar nada en lo absoluto. Es fácil, es entretenida, y es, después de todo, un buen hábito. Leer es bueno, ¿no? Quienes publican no son ciegos a esto, y tan es un simple producto que Planeta te ofrece una trivia donde puedes ganar 25% de descuento para que compres los mismos calzones que Tessa usa con Hardin —es en serio—. Esto ya no se trata de que a cada quien le puede gustar lo que quiera porque es su vida; claro que puede, pero necesita aceptar que le están viendo la cara al venderle contenido pornográfico de baja calidad como la siguiente gran Comedia humana.

Hay autores nuevos y sorprendentes, es cierto, y muchos utilizan plataformas digitales para dar a conocer su trabajo, pero Todd no es ejemplo de ellos y muchos no corren con la suerte que ella tuvo. El que una editorial tan importante como Simon & Schuster haya elegido publicarla, ensuciando su legado por completo, nos habla de una necesidad del universo editorial por ofrecer productos sin calidad pero con popularidad preestablecida para lograr vender más. Y lo peor es que funciona porque ningún crítico de renombre se quiere ensuciar con ellos y ofrecer una opinión, la cual será socarronamente  tachada de intelectual y oportunista. Así las cosas, si se quieren deprimir, recuerden que hay alguien que le dio cinco estrellas a esto: 

Hardin me quiere. A su manera tarada, pero me quiere. Si llega a ser un león, me come.

Links de interés:

[1] Es algo así como lo que sucedió con Trump, a todos nos daba mucha risa su campaña hasta que quedó como candidato oficial y entonces sí salieron analistas de todo el mundo a llamarlo amenaza.
[2] A menudo se dice que el número de visitas es 1 billón. En inglés, “a billion” se refiere a mil millones, no a un millón de millones como en español.
[3] Para los siguientes tomos, la autora toma la arriesgadísima decisión de implementar un innovador método llamado “cambio de perspectiva”, permitiéndonos así saber lo que sucede en la cabeza de Hardin. El cambio es tan nuevo en la historia de la literatura que Todd nos ayuda a identificarlo poniendo el nombre de la persona que habla en cada capítulo; se diría que conoce bien a su público. Esta nueva visión incluye a un Hardin que habla con frases cortas y agraga "fuck" cada dos líneas porque pues así piensan los hombres, ¿no?
[4] A lo largo de toda la novela, Tessa insiste en que su “subconsciente” le habla para decirle que lo que hace está mal, así que por favor repitan después de mí: el subconsciente no existe, se llama inconsciente; el inconsciente no te habla, se manifiesta en actos o conductas no planeadas/involuntarias. A ella le “habla” la consciencia, y ella sencillamente la ignora.
[5] Tampoco es posible que esta sea su optativa cuando se encuentra en el primer año de carrera.

19 comentarios:

  1. Yo sólo quiero decir algo: ni como pornografía es decente, ¡no sirve! Porque concuerdo, estos modelitos eróticos creador para cumplir fantasías sexuales femeninas dejan mucho que desear. La mayoría son eyaculadores precoces. Y no me voy a meter en la vida sexual de las "escritoras" pero, vamos, a veces queda la impresión que sobre sexo no saben mucho. Así que ni en una cosa ni la otro, en todo falla miserablemente.

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  2. Salvo un par de errores ortográficos, buen artículo, como si necesitara motivos para comprobar la basura que son esos libritos y no tuviera yo ya mis propias conclusiones.
    Lo que más risa me da de esta oleada de "novelitas" para jóvenes es que no es nada casual que la protagonista sea fan de obras como Orgullo y Prejuicio, Jane Eyre y Cumbres Borrascosas: desde Bella Swan y su pack de Jane Austen en Crepúsculo hasta esto -lo que se puede entender como una matrioska: After viene de 50 sombras que a su vez viene de Crepúsculo-, esas novelas no solo son insignes y alabadas piezas de la literatura universal, sino que tienen un perfil feminista. Que las adores implica que lo eres (o, si te incomoda el término por el amplio debate que implica, que eres una mujer progre e inteligente que se respeta y conoce sus convicciones, sin dejar el romanticismo). El kit de trasfondo es que no puedes afirmar que la protagonista es un antimodelo femenino porque le gustan esas novelas; es como un respaldo, un escudo, un seguro. "¿Cómo puedes pensar que no se da a respetar o es tonta? ¡Le encanta la feminista Jane Eyre, adora Orgullo y Prejuicio, ha leído muchas veces Cumbres Borrascosas!", un asunto bien explicado en el texto. Les podrá gustar, habrán visto todas las adaptaciones audiovisuales, se sabrán párrafos y diálogos completos, pero solo toman lo que superfluamente les importa: el romance (como si fuera una isla desentendida del resto de la obra, por cierto).

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    1. Gracias por tu comentario. Creo que el uso de libros de Austen y Brontë también sirve como una excusa para contar siempre lo mismo, porque después de todo están modernizando los clásicos al darles el factor sexual del nuevo siglo, con la ingenua seguridad de que esa clase de historias no falla. Curiosamente no recuerdo que en Crepúsculo la protagonista también leyera estas cosas, pero la verdad lo leí hace mucho.
      ¿Me puedes indicar dónde están las faltas de ortografía, por fa? Usualmente revisamos pero siempre se van un par.

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    2. Creo que es en Luna Nueva donde Bella Swan está obsesionadísima con Cumbres Borrascosas, y desde ahí viene todo ese asunto de "identificarse" con los personajes clásicos por sus características más obvias. Para Bella, Edward es Heathcliff: malo (?! por fuera pero sentimental por dentro.

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    3. Ah, eso lo explica. La verdad nunca pasé del primero porque pues... No.

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    4. "La estabilidad económica con la", no "con los". "sin ningún lugar para la..." y no "sin ningún lugar a". "Adúltera" con tilde. "bebe", sin tilde (repetido). "Minuto 16", no minutos. "un vaso", no "una vaso". ¿"tan es"?. "agrega", no "agraga".
      En Crepúsculo, la primera entrega, Bella tiene una colección de Austen que se pone a leer en su jardín (mientras Edward la mira desde lo oculto, algo confirmado en Sol de Medianoche, que es Crepúsculo desde su punto de vista). Además, si bien no queda claro a qué se va a dedicar en su futuro universitario, también Bella cumple con el estereotipo de la literata, porque en todo momento se nota que domina la literatura. Me sorprende que, como tú, he leído esa saga hace años pero aún recuerde detalles como ese. Supongo que es porque es súper hiper digerible.
      De hecho, Crepúsculo también cumple con un patrón de "emulación" de los clásicos: el primer libro se "basa" en Orgullo y Prejuicio, ya que primero se llevan mal, tienen opiniones encontradas uno del otro y luego son pareja; Luna Nueva es a Romeo y Julieta porque Bella la humana y Edward el vampiro pertenecen a dos mundos desiguales y esa diferencia casi los lleva a la muerte (y él cree que ella está muerta y por eso se va a "suicidar"). Eclipse y Amanecer ya no me acuerdo a qué gran obra de la literatura dizque intentan imitar.
      Ahora, ya que estás en el fango, una petición especial: la saga Ghostgirl de Tonya Hurley. Lo digo en serio: Crepúsculo a su lado se lleva un Cervantes. Realmente me arrepiento de haber leído ese libro, creo que fue un pecado de joven, lo vi en un escaparate y la portada me pareció divertida, creí que sería tan liviano e inofensivo (para mí) como Crepúsculo pero es terrible en todo sentido.

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  3. Qué valor el tuyo para leer tremenda porquería (que es lo que es, puedo decirlo sólo tras tu reseña). Porque yo ni para reírme y burlarme de la inferior y poco evolucionada mente que disfruta de algo así me sacrifico.
    Y haz más, por favor, últimamente me hace falta humor.

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    1. Vamos a estar publicando reseñas de este tipo por unas cuantas semanas, tenemos cinco programadas después de ésta. Puedes seguirnos en Fb para estar actualizada y ver cuando salen. La verdad es una lectura que no se disfruta para nada, pero sí creo que es un trabajo que debe hacerse al menos para prevenir a los pocos incautos que genuinamente crean que es buen libro. Es algo asi como una lucha nuestra contra el marketing, y aunque tenemos las de perder seguimos intentando. Gracias por comentar.

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  4. Y luego las fans se ofenden cuando les dices que sin relleno la trama no llena diez páginas :u

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  5. Jajaja esto me alegró el día. Se creen fans de Las Brontë cuando solo han leído Jane Eyre, ¿han leído por lo menos Villete? Ah, no, esa no porque se queda con el protagonista menos agraciado.
    Qué pena que ensucien las obras de estas autoras, apuesto que si hubieran sabido que estas "autoras" iban a mal usar sus obras no hubieran hecho nada.

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    1. Sí, incluso en Jane Eyre, ella se queda con el señor Rochester, pero sabemos que nunca fue agraciado,y al final acabó pobre, ciego y sin una mano. He notado lo mismo que notas tú, que todo el mundo parece haber leído Jane Eyre, Orgullo y Prejuicio y Cumbres Borrascosas, pero solo buscando el material "romántico"y saliendo desilusionados porque no hay besos. De verdad que es una falta de respeto ignorar el material de estudio tan fascinante en estas obras, para solo tomar bobadas.

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    2. Exacto! A mi me encanta las obras de las hermanas Brontës más que las de Jane Austen, y sinceramente este tipo de mala publicidad hace daño a estas obras. Esto da a entender que estas supuestas lectoras, no les gusta analizar a detalle un libro, si no que solo leen por encima, y por eso terminan escribiendo basura.

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  6. No he leído eso -ni lo voy a leer- así que si dices que es un fanfic-porno-cursi impreso que se vende en las librerías yo te creo, ¡pero hasta en los fanfictions hay categorías! Bueno, tenía que ser de Wattpad jajaja.
    Gracias por la reseña, me divertí mucho leyéndola.

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  7. Y los hay peores, como el bodrio de Besos entre Líneas, ni sé cómo conseguí terminarlo (le queda corto a este en todo).

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  8. Como docente agradezco esta reseña, me aligera la carga para explicarles a los papás de mis alumnos de 13 años el motivo por el que NO permitiré en mi clase de lectura estos textos. Aún cuando mis alumnas lloren para obtenerlos.

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  9. ....Yo quisiera saber si por algun momento la escritora explica porque se llama After.
    O si tu lo descrubiste..

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    1. En teoría creo que lo explica. En el segundo libro, cuando ella está escondiéndose de él, porque no tiene la capacidad para ponerle un alto y alejarlo de su vida, se pone a hablar con un tipo y le dice: "My life before him was so simple and decided... now, after him... it's just... after". Super poético y profundo el asunto, como verás.

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    2. Podría usar esa frase para un comercial de jabón corporal y sería más útil...

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  10. Soy una pecadora, cómo es que apenas descubrí que reseñaron la maravillosa obra de After xDDD, también tengo pendiente reseñarlo pero no solo me da flojera, sino que odio tanto este "libro" que no quiero. Aún estoy dudando, pero que puedo decir que no hayan dicho ustedes. Es horrible en toda la extensión, esto es pornografía pero escrita y para adolescentes, que genialidad. Yo no le pondría ni una estrellita, le pondría un meme y sería arriesgarme xDDDD
    Tessa es una Mary Sue, la reina de las Mary Sues, le faltó su pelo de colores, ojos de colores raros, que tuviera superpoderes y que su nombre fuera raro y dificil de pronunciar, pero tenemos su diminutivo que suena único y diferente xdddd, que graciosas estas Sues xDDD
    Y el pasto, digo, Hardin, el pasto andante abusador violento fornica chicas, ni hablar de él. Me asquea, todo me asquea en este libro, es un insulto a la literatura, las únicas personas que lo pueden considerar obra maestra son los que no saben de literatura y los que les gusta este material (y que lo escriben).
    Esta cosa nunca debió haber salido de wattpad y debió quedarse como las otras cosas de (tu nombre) y (inserta el nombre de tu artista favorito), que aunque yo creí que fue así no, al menos Todd le puso nombre a la Sue esa, pero de todos modos es un asco. No solo justifica el maltrato y lo romantiza, lo refuerza en cada libro más. Asco total. Si con 50 sombras no quejabamos esto viene a ser el jodido colmo.
    Esperaré las otras reseñas, yo he estado leyendo juveniles y algunos me han sorprendido pero tampoco son precisamente buenos, After por supuesto, no está entre ellos. (Me autoflashearé para olvidar que leí After).
    Saludos c:

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