domingo, 6 de noviembre de 2016

Luna de Plutón

-Ángel D. Revilla/DrossRotzank
-Primera edición: 2015
-Novela

1/2

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Sí, sí, todos nos reímos del meme. ¿Quieren llorar? Sólo recuerden que es verdad.

2. Alguna vez encontré en algún lugar del internet, cuya ubicación ya no recuerdo, un comentario o artículo que separaba Luna de Plutón del resto de la oleada de libros escritos por youtubers, según porque los demás son manuales y libretitas de consejos mientras que la obra debut de DrossRotzank —el venezolano Ángel David Revilla— es una “verdadera novela de ciencia ficción”. También encontré una reseña del libro donde se describe al ensombrerado autor como “un hombre de gran vocabulario”. Comentarios por el estilo quieren dar a entender a los simples mortales como yo, quienes nunca hemos participado del fenómeno Dross (sólo vi un par de sus videos antes de escribir esto para entender el appeal) y no sabemos gran cosa sobre el hombre detrás del libro, que Luna de Plutón es distinto y superior al resto de la producción literaria youtuber en tanto que constituye una obra de creación hecha y derecha, lo cual es inusitado dentro de los círculos más populares de la literatura web. También es, y esto sí lo puedo confirmar, una novela extensa; no larguísima, pero sí sustancialmente más amplia que los libros de Germán o del Werever, por ejemplo. El problema es que no sólo es larga, sino demasiado larga para lo que es. Y eso que es, por cierto, no coincide con lo que había oído: esta no es la obra de un hombre con gran vocabulario ni una novela de ciencia ficción hecha y derecha. Es una novela de fantasía interplanetaria (nótese, la palabra “ciencia” no tiene nada que hacer por aquí) escrita por un tipo que 1) se cree, pero no es, muy chistoso y 2) gusta de llenar sus historias con palabras al azar, sacadas de un diccionario de sinónimos/antónimos que nunca ha leído bien.

3. “Como nunca amanecía ni mucho menos era de día, Plutón estaba siempre destinado a la noche, lo que le daba una suerte de aspecto carnavalesco y muy de Noche de Brujas…”.

Esto aparece en la primera página del libro. Es una suerte para Dross que las librerías comerciales estén controladas hoy en día por marros vendechicles que no abren ni uno de los ejemplares para que el público pueda hojear, y se enojan si uno lo hace, porque si no fuera así nadie habría comprado su libro tras leer la espantosa construcción de esa oración. “Como nunca amanecía ni mucho menos era de día…”. Dios santo. Y además de eso, ¿qué carajo tiene que ver la Noche de Brujas en un libro de “ciencia ficción” localizado en Plutón? Quisiera decirles que ese es un problema aislado, pero no. En algún sitio del primer tercio del libro, Dross nos informa que la civilización humana en la Tierra pereció hace mucho tiempo como resultado de una guerra nuclear salida de control. De nuestro planeta sólo quedan ruinas y recuerdos vagos. Sin embargo, en varios puntos del libro los personajes aluden o hacen uso de códigos culturales que sólo tienen sentido en la Tierra. Digo, podríamos empezar por criticar la decisión de hacer que uno de los personajes principales sea un león (¿cómo se desarrollaron leones fuera de la Tierra?), pero realmente eso es lo de menos. Las que de verdad me molestan son cosas como que, al menos dos veces, Dross se refiera al acento de ciertos personajes como “francés” y, para colmo, inserte un diálogo en francés donde alguien le pregunta a otra persona si habla francés. Así, con esas palabras: “¿toi donne bien le francais?” FRANCIA NO EXISTE EN TU LIBRO, ZOPENCO.

Asimismo, la protagonista Claudia (porque miles de años de civilización interplanetaria han desembocado en gente que todavía se llama Claudia), ataca a uno de los villanos con una espada tipo samurái que se recuperó del “extinto planeta Tierra, flotando entre escombros cósmicos”. Vale, no es tan descabellado, a no ser porque la narración se refiere a la espada en varias ocasiones como a una de tipo masamune. No sé ustedes, pero a mí se me hace extraño que un trozo de escombro flotante de un planeta extinto contenga información tan específica sobre sus procederes. ¿Ustedes creen que los nombres que le damos a las columnas arquitectónicas de la Grecia antigua —jónicas, dóricas, etc.— eran en verdad los nombres que usaban los griegos de entonces? Por supuesto que no; esos registros, si los hubo, se perdieron. Así pues, la clasificación de una espada como masamune sería imposible sin una investigación arqueológica y documental en la Tierra, cosa que en ningún momento del libro parece haber ocurrido. Otra más: al principio se nos dice que el circo Jumbo Jumbo, donde comienza el relato, está abierto “las 24 horas del día (18, a decir verdad, que es lo que dura un día en Plutón)”. No le puse mucha atención a esas palabras porque, como les digo, era el principio del libro y sencillamente pensé que lo que me esperaba era una historia sobre Plutón, pero cuya narración se focalizaría desde la Tierra. Pero no es así. Sólo está todo malhecho. El final del libro está focalizado desde el punto de vista de Knaach, un león nacido en Plutón y proveniente de una especie de leones que se desarrolló ya sea en Neptuno o en Titán (¿?), y aun así la narración regresa a esas palabras: “las 24 horas del día (18, a decir verdad, que es lo que dura un día en Plutón)”. Es doloroso ver cómo Dross busca usar la estructura circular para dar un efecto de conclusión más dramático y al hacerlo termina por hacer evidente uno de los mayores defectos de su libro: nunca decide desde dónde está contando las cosas. Nunca hay un criterio coherente para seleccionar la información. La Tierra y sus códigos culturales pasan en un minuto de ser un recuerdo distante o enterrado a revivir mágicamente como presencia perenne e inconsciente en la cabeza de los personajes. No puedes tener ambas cosas.

4. Las palabras “otrora”, “perenne”, “auspiciar”, “ignominia” y “hemisferio” no significan lo que Dross cree que significan. Y esas son de las que me acuerdo.

5. Hace casi exactamente un año, Richard Brittain, autor del libro de fantasía medieval autopublicado The World Rose, fue arrestado por acosar y golpear con una botella a una adolescente escocesa. ¿La razón? La chica le había dado una mala reseña a su libro. Si bien, hasta donde sé, Dross nunca ha atacado a sus críticos con una botella, no tuve que leer demasiadas páginas de Luna de Plutón para que el recuerdo de Brittain regresara conmigo. Sólo puedo especular acerca del porqué.

Gracias a la tarea de algunos hackers intrigados, en su momento, por la noticia, leí algunos párrafos del libro de Brittain: es espantoso. Aquellos de ustedes que sepan conjugar el verbo “rise” en inglés quizá se pregunten si el título The World Rose significa “la rosa del mundo” o “el mundo se levantó”, pero no se apuren, según el resumencito del libro en Goodreads (y en el blog oficial del autor, o sea que él mismo lo escribió), significa las dos cosas. ¡Ay, qué barbaridad, qué listo! ¿Quieres un aplauso? Es la clase de libro terrible que sólo puede existir gracias a la autopublicación electrónica, donde cualquier imbécil saca su texto vía Amazon o Wattpad y puede llegar a millones de personas en potencia.[1] Creo que eso es parte de lo que me hizo recordarlo mientras leía Luna de Plutón: este es un libro lleno de errores sintácticos, gramáticos, narrativos —errores de principiante, vaya—. Para colmo, aunque no habría por qué esperar otra cosa, es un librito juvenil escapista sin valor temático alguno, con personajes de cartón y discordancias de tono que no crean bathos, sino tan sólo confusión y ridículo.

También hay un problema de género literario, el cual constituye otro aspecto que me hizo recordar al romanzucho medieval de Brittain. Se supone que Luna de Plutón es ciencia ficción, o al menos así lo venden, pero Dross demuestra una bestial falta de imaginación al momento de emprender la aventura creativa (subcreativa, diría Tolkien) que distingue a cualquier literatura de mundos alternos, por lo que termina escribiendo un libro de aventuras localizado en los confines más lejanos del sistema solar, pero cuyos protagonistas son ogros, elfos y leones, todos ellos entes más propios de una fantasía medieval. El efecto que esto crea es el de una inverosimilitud total, una desconexión agria y chocante entre la ubicación del relato y sus personajes, así como entre esas dos cosas y los preceptos de biología básica que cualquier obra de ciencia ficción (o incluso de fantasía bien lograda) requiere.

Los ogros, los elfos y los leones parlantes tienen sentido dentro de nuestro imaginario terrícola en tanto que tenemos acceso a una cierta paleta de ecosistemas, y en ella los hemos creado. Tienen sentido en los bosques, en los pantanos, en los océanos y las cuevas de nuestro planeta o de algún mundo alternativo que comparta suficientes aspectos de nuestra configuración ecológica. No tienen sentido trasladados a mundos estériles, mundos de roca, mundos sin atmósfera; mundos sin conexión alguna, en fin, con la tradición medievalista y mitológica de donde vienen. Ni siquiera, como digo, en términos biológicos: ¿cómo puede sobrevivir un ogro o un elfo, criaturas antropomórficas al fin y al cabo, en los confines distantes del espacio? ¿Cuál es su fuente de calor? ¿Cómo surgió la vida?

Todas ellas preguntas sin respuesta.

Luna de Plutón es algo así como ver a un niñito inventar conflictos sin ton ni son con sus juguetes: con una mano agarra un dragón y con la otra a un G. I. Joe y los pone a pelear, y cuando uno le pregunta por qué se pelean, resulta que es por el dominio de Marte.

6. En el capítulo 22 del libro, se nos presenta a los nereidanos, una tímida raza que rara vez sale de las ciudades subterráneas de su luna. “El problema principal, según dicen los entendidos del tema, es que ellos no pueden respirar en ninguna atmósfera”, cuenta Dross. Aaaah, claro, no como todos los demás personajes del libro, que independientemente de su raza o especie son capaces de respirar sin casco ni ayuda artificial en todas las atmósferas del sistema solar. Total, todos sabemos que respirar en Plutón es igualito a respirar en Io, en Titán o en Saturno.

De nuevo, mucha ficción y poca ciencia.

Esta constante negativa del autor, probablemente por ignorancia,[2] a acatar los principios de verosimilitud e investigación científica que distinguen al género que, se supone, está tratando de escribir llega a su punto culminante en uno de los mecanismos de resolución que usa para asegurarse de que los buenos ganen al final. Básicamente, los elfos y los ogros unen fuerzas y trascienden sus rivalidades anteriores para hacerle frente a un triunvirato de traidores que planean apoderarse del sistema solar; sin embargo, a final de cuentas eso importa muy poco, ya que el enemigo sería imposible de vencer de todos modos a no ser por la ayuda de una tercera especie: la civilización de Osiris. Claramente basada en los antiguos egipcios, se supone que los osirianos fueron una raza élfica tan avanzada que eventualmente decidieron abandonar sus cuerpos, pasando del plano físico a uno “angélico”. No quiero venderles trama (no porque me preocupe spoilearles esta cosa, sino porque me aburre), pero el caso es que hay un osiriano vivo quien los guía a una nave construida por su civilización, cuya tecnología es tan futurista que hace exactamente lo que uno le pida con la mente. O sea, si uno quiere una malteada y toca una de las paredes, la nave materializa una malteada. También tiene puertas que pueden transportar a los personajes, a capricho, a cualquier otro lugar que se les ocurra, gracias a las cuales pueden infiltrarse en la nave enemiga sin problema alguno.

Por supuesto, una vez instalado este mecanismo de resolución —que equivale a un deus ex machina fenomenal—, la batalla final del libro (que, como les dije, es bastante extenso) dura como 10 páginas a lo sumo. O sea que, incluso si uno fuera lo suficientemente laxo de mente e ignorante en cuanto a preceptos de escritura como para haber disfrutado el resto de la lectura, el final se siente anticlimático, frío y amateur.

7. Esa es la palabra que impera a lo largo de las casi 500 páginas del volumen: amateur.

Cuando reseñamos Bajo la misma estrella hace un tiempo, alguien llegó a los comentarios a espetarnos que deberíamos callarnos la boca porque John Green es un “escritor profesional” y nosotros no, lo cual nos hizo reír mucho. Para mala fortuna de esa comentarista, la escritura creativa o crítica no es una chamba que se defina únicamente a partir del número escrito en el cheque que te entregan al final (o no). Como tal, el rasero para determinar el “profesionalismo” de un autor no puede ser el dinero que reciba ni la editorial donde publique,[3] sino la dedicación a su oficio y nada más.

Luna de Plutón es un libro que demuestra la dedicación de un puberto baboso que leyó Narnia y La guía del viajero intergaláctico y cree que encajan perfecto. Es la obra de un aficionado, es juvenilia sin valor y nunca debió ver la luz del sol. Aaaaah, pero su autor es famoso…

Si este Mes del Libro Malo ha tenido un tema conductor, ese ha sido el arribismo de los poderes editoriales ante el mercado juvenil y sus celebridades web. La editorial grande, como entidad, se ha convertido en un monstruo: esclava de la enorme maquinaria que necesita para funcionar, se ve obligada a cazar billetes y demográficos de maneras cada vez más descaradas para sobrevivir. A donde vaya la fama, allá va la editorial. Y como la fama moderna es caótica —según explica Zygmunt Bauman—, un juego de azar que no premia tanto el trabajo como la habilidad absurda o el cachito de suerte, el que alguien se haga famoso en el internet no garantiza que tenga una preparación intelectual para escribir siquiera un párrafo coherente (de hecho, a veces pareciera que lo prohíbe). Pero eso no importa. Importan los ingresos, los slogans, los sellitos de “bestseller” en la portada y los paneles atiborrados en las ferias del libro. En fin, la autocongratulación estéril. El conformismo. La parálisis enmascarada de innovación.

Ya nos veremos las caras el año siguiente...

8. El nombre Dross siempre me ha parecido una combinación afortunada de las palabras inglesas “drool” (babear) y “gross” (asqueroso). Qué raro, ¿no? Qué serendipia.


*** 

[1] La autopublicación es un fenómeno más antiguo de lo que muchos creen hoy. Hasta hace unos años —si uno escribía, pero no tenía talento—, la alternativa para saltarse el juicio de un editor profesional e imprimir lo que uno quisiera, siempre y cuando se tuviese el dinero para pagar, eran las editoriales de vanidad (vanity presses). La clave, sin embargo, está en la palabra “imprimir”: las editoriales de vanidad satisfacían, sobre todo, un capricho del autor por verse consagrado en el objeto físico del libro, aunque se imprimiesen sólo 50 o 100 ejemplares y se repartieran entre los amigos. Hoy en día, mucha gente ya no siente tanto esa necesidad romántica por el objeto, sino más bien un impulso narcisista a ser visibles y legibles ante todo el mundo, así nuestra obra no haya pasado ni el más mínimo proceso de refinamiento o haya sido escrita en un teléfono celular (como After). Ergo, surge la autopublicación electrónica, donde un solo texto (literal; un solo archivo .epub o .mobi) puede ser descargado por muchísimas personas sin necesidad de gastar tinta, papel, etc. Puede que eso último sea su aspecto más benéfico.

[2] Revisando otras reseñas, encontré una según la cual Luna de Plutón fue escrita cinco años antes de su publicación en 2015. O sea que si creen que Dross es incapaz de escribir un libro ahora, imagínenselo hace 6 años. En Amazon, fuente quizá más confiable, dice que más bien lo escribió en 2005 (¡!). Uno pensaría que, entonces, sus errores de principiante tendrían la disculpa de la adolescencia, pero no: según esto, Dross ya tenía para entonces 25 años (¡¡¡!!!).

[3] Esto no lo creen sólo comentaristas vulgares del internet, por cierto, sino también varios de esos autores que sí reciben dinero y publican en revistitas de cachét mientras se gastan su beca en turno. CoffcoffOrtuñoCoffCoff.

16 comentarios:

  1. Honestamente no sabia que el libro si fuera real. Lo mejor de los libros malos son las reseñas que escriben.

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  2. Es una delicia leer sus reseñas. Y también un poco triste, pues que pésimos y lamentables libros sean los que acaparan la atención de jóvenes lectores es como una burla cruel y demoníaca a la literatura, a la verdadera literatura. Me entristece brutalmente ver a chicas de no más de 17 años (incluso niñas de 12) leer basura como 50 sombras de Grey o bajo la misma estrella. No sé si sean tan malos como ustedes en sus esplendidas y divertidas criticas lo demuestran, pero si me parece algo lamentable que habiendo tanta maravilla, tanto arte en los verdaderos libros, se prefiera cosas como luna de pluton, after y otras cosas igual de patéticas. Es decir, pudiendo leer a Poe o a Oscar Wilde, Lovecraft o Marcel Schwob, veo jovenes entrando a librerías para comprar...bueno, ustedes me entienden. A veces creo que el simple hecho de que tales libros sean publicados (el de German, el de werever, el de Dross) refleja que algo muy malo esta ocurriendo con la cultura. Por suerte aun existen buenos lectores, publico que busca libros de Victor Hugo y de Goethe, de Borges y de Stevenson. Solo rezo porque la verdadera y maravillosa literatura no sea destruida por esta ola enferma y repugnante de libros basura. Tengo confianza en que estas publicaciones desaparecerán con el tiempo, y que en un futuro los libros de los "youtubers" serán solo un mal chiste o un motivo de pena y vergüenza en la historia de la literatura. O tal vez ni serán recordados.
    Amo su blog, sigan con sus increíbles reseñas. Si aceptan sugerencias yo les sugiero que reseñen a Giovanni Papini o a Thomas Ligotti.
    Buen día.

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    1. La última parte de su comentario me recuerda que aún no termino de leer Gog :(

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    2. Lo que nosotros queremos lograr con este ciclo es crear un poquito de de conciencia; decirle a algunos de esos jóvenes que no pierdan su tiempo con esto y dejar constancia ante la industria editorial de que no todos nos tragamos su basura con la excusa de que "todos los libros son buenos".

      Pero no somos tan pesimistas como para pensar que la cultura esté en las últimas o algo así: no en balde pasamos el resto del año reseñando libros buenos, muchos de los cuales son recientes. (No muchos son mexicanos, pero bueno, somos un mal caso). Esto lo dije en otro blog, pero me parece que encerrarse en los clásicos y en nociones canonizadas de arte también me parece erróneo. Pienso que el buen lector es omnívoro y antinostálgico: ama leer a Borges, a Stevenson, a Víctor Hugo, pero no por eso le hace el feo a Teju Cole, a Franzen, a Knausgaard, en fin, a gente que está escribiendo ahora y que todavía no está en el Olimpo de la escritura, pero que hace su mejor esfuerzo. El buen lector no tiene por qué recurrir a anacronismos para pelear su batalla contra la estupidez.

      No podemos leer a los mismos clásicos por siempre; hay que buscar también las voces de nuestro tiempo, pero siempre con un criterio estético lo más crítico e independiente que sea posible ante las maquinarias mercantiles de la industria y de las ideologías relativistas globalizantes.

      Saludos.

      P.D. Probablemente tengas esa reseña de Papini en cuanto encuentre una edición de Gog que me guste.

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  3. ¡Viva el mes del libro malo! Sé que sufrieron leyendo tanta porquería, pero disfruté mucho las reseñas. Creo que la mayor moraleja de todo esto es que NO, no da lo lo mismo lo que la gente lea "porque al menos lee". No entiendo por qué le otorgan tanto valor al mero acto de juntar letras con la vista... la gracia de la literatura, como arte que es, no tiene que ver con eso: tiene que ver con la complejidad de los personajes, que te hacen comprender mejor y cuestionar más al ser humano, tiene que ver con la belleza (o intencionada fealdad) del lenguaje, tiene que ver con algo que remueve, que te toca, que te hace pensar y sentir, que multiplica por mil tu mundo interno. Si es por juntar letras con la vista, leamos el directorio telefónico. No, leer basura no es bueno instantáneamente porque "al menos estás leyendo". Los adolescentes estarían mil veces mejor viendo una buena película, leyendo un buen cómic o, por qué no, jugando un buen videojuego que leyendo porquerías.

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  4. Se lo pedí por un momento para checarlo a una amiga que lo tenía (o tiene, no sé), y le dije que la frase del amanecer estaba mal.

    Ella, jactándose de ser escritora en Wattpad, y conocedora de la lengua, me dijo que estaba bien escrito, y que era yo un envidioso por no poder publicar nada.
    A partir de ese día le dejé de hablar.

    ...pero bueno, sólo quería sacar esa anécdota, y no sabía dónde.

    Pd: Excelentes reseñas. No como las de: "Este libro, cuya narrativa es sencilla pero profunda, le dará un nuevo giro a la literatura"

    En fin. Son excelentes críticos. Leen la obra, y, pese al humor negro utilzado, se nota que son neutrales.

    Salu7


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    1. La gente ya no sabe que inventar. Si, definitivamente que tu corrección a la oración estuvo bien hecha. Pero dejar de hablarle a alguien por el hecho de ser ignorante, me parece muy alejado de la cotidaneidad. Si tomamos en cuenta, que te vas a encontrar a mucha gente ignorante en tu vida. Es ineludible, forma parte del "quehacer humano".

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  5. Me quitaste un peso de encima al describir en un inicio a Dross, mira que llevo tiempo tratando y al fin quedé satisfecho.
    De hecho al poco tiempo que salió bajé un pdf (demo) cortesía de alguna página de libros, para saborear la introducción. Y después de leer tales vueltas dejé de leer, no pasé de la primera página.
    Algo que mencionas casi a lo último hace que se le pierda aún más el nulo respeto que se le tiene como escritor, él aclara en sus videos que efectivamente fue su primer libro y que desde hace 10 años ahí lo tiene guardado para cuando su fama le permitiera asombrarnos con su basura. Lo chistoso viene cuando el tipo no se tomó la molestia siquiera de enmendar esos horrores ortográficos y gramaticales en esa década, simplemente dijo: "mi libro es perfecto, yo soy chingón y que todos se jodan", justificando eso sí, que si no es muy bueno se debe a que lo escribió en el 2005.
    Y cierro diciendo que aunque nunca ha criticado a otros youtubers por hacer lo mismo que él, los billetes le llenaron la cabeza aún mas de caca porque ya ni ideas tiene para sacar videos pedorros

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  6. Como siempre felicitaciones por la reseña, muy bien lograda. Siempre he creído que son más interesantes sus reseñas de libros malos, no tanto por el morbo de atacar al libro sino porque: ¿Cómo se hace crítica de algo que es irredimible?, ¿Cómo aportar algo a la sociedad a través de diseccionar estas abominaciones?

    Pero tengo una cuasi queja: esta reseña me pareció (no sé si sea así) más corta que otras de este mes del libro malo, demasiado corta.

    De todos los libros que reseñaron este ciclo este fue el único que había hojeado, y aún con lo poco que leí logró asquearme. La redacción me pareció terrible, la historia sosa, los diálogos pretenciosos y clichés, en fin me provocó una indigestión mental. Por eso cuando vi que lo habían reseñado me emocioné pensando que destriparían sin piedad cada detalle perverso de esta novela (aunque ahora me doy cuenta de que hubiera sido una tarea titánica) en un momento casi catártico. Pero en lugar de ello me pareció algo breve, buena reseña, pero breve para mi gusto.

    Igual felicitaciones y sigan adelante, paso por este blog siempre que tengo tiempo.

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  7. Creo que la reseña es acertada hasta donde comienzan los calificativos como "puberto" o "baboso". Ahí se pierde la profundidad de una critica literaria, que es el análisis y solo se pretende denostar. Eso acude a los mismos criterios mercantilistas y poperos que tanto hacen los críticos de los best sellers. Ofender para vender.
    El libro tampoco fue de mi gusto. De hecho una sorpresa en el debut por un rostro que se dedica más al campo del terror que a este tipo de fantasías. Más asiduo a libros de Stephen King (Otra vaca sagrada que vende mucho y al mismo tiempo ha tenido escritos más que bien logrados, y de seguro, debe darles alergia mencionar por lo "popular"), más que de Narnia.
    En fin, se puede ser original haciendo una critica responsable, que implica revisar la obra a cabalidad, por mala que sea.
    Eso, créanme, sería una ORIGINALIDAD en el mundo de la critica.

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    1. Creo que si lees con atención, notarás que la obra está revisada por completo. Se habla del género (al que claramente no pertence), la incompetencia de la voz autoral para crear un universo alterno que no dependa del imaginario que le es conocido, de la gramática y sus errores en el uso de palabras, y en general de la incoherencia de toda la historia. Ninguna profundidad se pierde, sólo no la quieres ver o no la puedes ver. Al ser un youtuber que presume de sus amplios conocimientos de Wikipedia ante miles y miles de espectadores, Dross está materialmente ligado a su obra, no sólo es su autor, es su protector y promotor. Incluso está dibujado ahí mismo en la portada, por lo que se vuelve imposible no decir que es un libro tonto sin implicar en automático que fue escrito por una persona tonta. Entiendo que te sientas y ofendas, pero hay una razón por la que esto sucede: Dross y su libro son un producto comercial y se juzgan juntos, como producto.

      Dicho esto, puedes asomarte un segundo al índice y notar que tenemos reseñas de King donde no nos da ninguna alergia porque valoramos sus recursos narrativos y sus historias. Nuestro problema no es la gente popular, es la gente popular sin talento que ocupa espacio valioso en librerías y ferias y que vuelve la literatura un chiste de mal gusto.

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  8. Este blog me ha demostrado que no hay que ser "profesional" para tener una mala opinión de un libro malo. Gracias.

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  9. ¿Podrían comentar algo acerca de "Ocho lugares que me recuerdan a ti". Es de un Booktuber de Monterrey, Nuevo León, México, quien vino a un festival de libros acá en Torreón, Coahuila. No sabía que él, Alberto Villarreal existía ni mucho menos que tenía un libro hasta que lo mencionó. Por supuesto enfatizó cómo la editorial le dio trato preferente y sacaron rapidísimo la edición. Da para recalcar el fenómeno "del youtube al libro".
    http://www.planetadelibros.com.mx/ocho-lugares-que-me-recuerdan-a-ti-libro-222353.html

    Saludos y muchas gracias por mostrar el modo en que se desmenuzan las obras carentes de cualidades.

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  10. Como siempre, un gusto leer estas críticas. Un par de cuestiones:
    1) Como se dijo en un momento, a lo mejor Dross iba a jugar la carta de "involucrar al humano", motivo que justificaría todo el contenido de la cultura humana y la tierra que no existe (o sea, un no existe pero oh sorpresa, ¡sí existe!), hasta me ilusioné con que haya metatextualidad y el narrador se dirija a la raza humana porque resultó ser un humano superviviente o algo así; pero por todo lo contado no hay ningún indicio de ello y el narrador es, entonces, omnisciente (no le leído nada de nada de la obra). ¿Estoy en lo cierto?
    2) Sobre el recurso Deus ex machina, bien lo dijo Pixar: usar la casualidad para meter en problemas a tus personajes es un buen recurso. Usarla para sacarlos de ellos es hacer trampa. Esto del osiriano no es casualidad en sí pero creo que no está lejos del mensaje de la frase que mencioné. Con ese final, resultó que Luna de Plutón es una novela ¡sobre magia!
    Me encantó la comparación con el niño que juega, creo que es el mejor símil que has hecho en las críticas de libros malos.

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